martes, 18 de noviembre de 2025

“—Educar o Heredar: La Decisión que Marca Vidas”—

 ¿Crees que amas a tus hijos porque les dejarás una herencia?
No, eso no es amor. Eso es egoísmo disfrazado.
Amor de verdad es prepararlos para vivir sin ti.
La realidad es dura:
Cuando los padres dejan grandes herencias sin enseñar el valor del esfuerzo, los hijos terminan peleando como hienas por lo que NO les costó crear.
Lo vemos todo el tiempo:
La hija mayor que deja de hablarle al hermano menor porque “la casa era para ella”.
El hijo que gastó toda la herencia en un año porque nunca aprendió a ganarse la vida.
Hermanos convertidos en enemigos porque sus padres no tuvieron el valor de decir
 “esto no te toca” o
 “aprende a crearlo tú”.

MIS HIJOS NO NECESITAN MI DINERO. 
NECESITAN MIS ENSEÑANZAS.
Quiero que sepan vender, que aprendan a mirar a alguien a los ojos y cerrar un trato.
Quiero que entiendan que caer no es fracaso, 
que levantarse es parte del carácter, y que la vida premia a quien desarrolla habilidades, no a quien espera recibirlo todo.
Y si mañana ya no estoy…
No quiero que vivan llorando encima de un baúl de oro.
Quiero que tengan la fuerza para crear su propio oro.
Porque amar no es dejar un cheque.
Lo difícil —lo valiente— es dejar carácter.
Pregúntate hoy:
¿Les enseñas a trabajar?
¿Les das ejemplo de disciplina?
¿Les demuestras que la vida se lucha, no se hereda?
Si no lo haces…
Entonces lo que les dejes no será un regalo, será una carga.
 La pregunta final es sencilla:
¿Dejarás hijos ricos… o hijos vacíos?
La respuesta está en tus manos.
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miércoles, 9 de abril de 2025

—Existen 2 tipos de personas .—

A mi hija le digo siempre que en el mundo hay dos tipos de personas:
Hay personas brillantes que están hechas de colores, y que lo llenan todo de luz y magia. Como ella.
Y hay personas grises y oscuras.
A las personas grises no les gustan las personas de colores. Porque no soportan que les recuerden lo grises y oscuros que son.
Por eso las personas grises insultan a las personas de colores. Porque quieren que dejen de brillar y así sean tan grises y oscuros como ellos.
Y, si les dejas, te volverán gris.
Por eso no hay que dejarles.
Y hoy ha sido uno de esos días que toca recordárselo:
Si tienes la suerte de ser una persona de colores, digan lo que te digan, recuerda siempre quién eres y sigue.
Porque esto no tiene que ver con tu luz, sino con su oscuridad.
Sé feliz por lo que eres
Y nunca dejes de brillar.
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sábado, 15 de marzo de 2025

—La Historia que Nadie Quiere Vivir: Ser la Gallina de los Demás—

El toro invitó a sus amigos a un banquete.
—No voy a aportar nada, porque ya estoy prestando mi casa —dijo.
El perro aprovechó y añadió:
—Yo aportaré un hueso que encontré el otro día y que todavía tiene un poco de carne.
El caballo también intervino:
—Yo puedo contribuir con un pedazo de queso que sobró del carnaval del año pasado. Está un poco rancio, pero aún no se ha puesto verde.
Todos miraron a la gallina, esperando escuchar su contribución.
—Ah, claro… entonces, ¿el resto lo pongo yo? —balbuceó la gallina—. Supongo que sí… la leña, el arroz, los frijoles y el trabajo. Solo falto yo…
El día del banquete, la gallina llegó temprano con un pañuelo atado en la cabeza y un machete en la mano. Estaba sudorosa, cubierta de ceniza, cargando la leña que le costó cortar. También trajo el arroz, los frijoles y el maíz.
El trabajo era enorme. Tanto, que al momento de poner la sal en los frijoles, sin querer se le fue un poco de más. ¡Quedaron salados!
Los invitados llegaron por la noche, cuando todo ya estaba listo.
El caballo entregó el queso, se sirvió un plato bien grande y, al probar los frijoles, se quejó:
—Ay no, gallina, ¿esto es sal con frijoles o frijoles con sal? ¡Jajaja!
La gallina se aclaró la garganta, contuvo las lágrimas y fingió estar alegre mientras seguía trabajando.
Después llegó el perro con su hueso, que ya estaba casi puro pellejo. Lo dejó a un lado, se sirvió un plato bien grande y también reclamó:
—¡Oye! ¿Qué te pasa? ¿Acaso piensas que somos toros para que estemos lamiendo sal?
El único que no se quejó fue el toro (porque a los toros les gusta la sal).
La gallina corrió a su casa y trajo más frijoles, esta vez unos frijoles finos de calidad. Los sazonó con la cantidad exacta de sal y el olor que salió de la olla llenó toda la casa.
El caballo y el perro se sirvieron dos veces. Comieron felices, pero ni siquiera se acordaron de darle las gracias a la gallina.
Toda la fiesta la gallina se la pasó en la cocina trabajando, mientras los demás reían y contaban historias sin siquiera pensar en ella.
Cuando la fiesta terminó, los animales se fueron uno a uno. Se despidieron entre ellos, pero nadie entró a la cocina para agradecer a la gallina ni despedirse de ella.
Exhausta, la gallina buscó algo para comer, pero no había nada. Solo encontró en el fondo de la olla una costra de frijoles secos. Con el estómago rugiendo, se apretó el cinturón y comenzó a lavar los platos y a limpiar el desastre que habían dejado.
Esto pasaba en todas las fiestas. Venían, se divertían y se iban. Nunca recordaban a la gallina, no notaban su ausencia, porque siempre estaba en la cocina dándolo todo.
Hasta que un día, en una fiesta como esas, la gallina no estuvo.
Ese día solo había queso podrido y huesos secos. No había comida sabrosa, no había leña, no había quien cocinara. No había frijoles de calidad como los que solo ella sabía hacer.
La fiesta perdió su gracia y, por primera vez, la recordaron.
Salieron a buscarla, no porque la extrañaran, sino porque la necesitaban.
—¡Vamos a su casa! 
¿Sabes dónde vive?
—No…
—Yo tampoco…
Después de unas horas, pasaron frente a una cueva fría y abandonada. Desde el fondo, se escuchaba una voz que decía:
—Perdóname, mamá…
yo solo quería proteger a la familia…
Eran las últimas palabras de la gallina antes de desaparecer.
Su voz quedó atrapada en el eco de la cueva. Los animales entraron con la esperanza de encontrarla, pero ella ya no estaba. Solo el eco de su voz se repetía una y otra vez.
Los animales corrieron a la casa del chivo, su único amigo, para buscar respuestas.
—¿Dónde está la gallina? 
¿Por qué vivía en una cueva?
 ¿Por qué nunca nos dijo que no tenía una casa?
 ¿Por qué su voz sigue resonando allí, pidiendo perdón a su madre?
El chivo suspiró y respondió:
—¿De verdad no lo saben?
—Ella trabajó para ustedes todo este tiempo y ni siquiera se dieron cuenta de que no tenía un hogar.
 ¿Qué clase de amigos son? 
Ni siquiera sabían que no tenía familia.
El toro, el caballo y el perro se miraron sin saber qué decir.
Entonces, el chivo les contó la verdad:
—Hace mucho tiempo, ella vivía en un gallinero y tenía una familia feliz. Pero un día, una serpiente entró y la gallina luchó valientemente para defender a los suyos, mientras sus hermanas corrían a esconderse en los árboles.
La serpiente la mordió y, en lugar de agradecerle, su familia la echó, temiendo que el veneno se propagara. Desde entonces, nunca tuvo un hogar ni una familia. Vivía en esa cueva y, mientras sostenía el mundo de ustedes, su propia vida se desmoronaba.
Les daba alegría, les brindaba placer, pero en las noches solo su almohada sabía cuántas lágrimas derramaba.
El toro, el caballo y el perro abrieron los ojos con asombro y bajaron la mirada.
—¿Quieren saber dónde está? 
—preguntó el chivo.
—Se hundió en una profunda depresión y ya no tiene fuerzas para seguir trabajando gratis para ustedes. Yo la saqué de esa cueva y ahora la estoy cuidando.
MORALEJA:
Una historia que muchos viven en silencio.
En la vida hay muchas personas como la gallina de esta historia. Personas que hacen todo por los demás, que se esfuerzan para ver felices a los otros, que cargan con los problemas de todos mientras sus propias vidas son un desastre.
Personas que ríen durante el día, pero en la noche mojan su almohada con lágrimas.
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sábado, 8 de marzo de 2025

—¿Por qué no debes felicitarlas este 8 de Marzo?—

 ¿Por qué no debes felicitarlas este 8  de Marzo ?
Erróneamente el Día Internacional de la Mujer es interpretado como un día de celebración y festejo para el género femenino.
Cada 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer, fecha que es interpretada por muchos como un día de celebración y festejo para el género femenino, por lo que es común que reciban felicitaciones, flores, dulces y otros presentes; sin embargo, contrario a lo que se cree, este día no se felicita a las mujeres.
Este día tiene un lugar en el calendario desde 1975, luego de que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estableció esta fecha como recordatorio de los sucesos que visibilizaron la precariedad que vivían las mujeres a nivel mundial.
Recordemos que los hechos que dieron paso a conmemorar este día son historias terroríficas y llenas de injusticia, las cuales, van desde la negligencia que provocó un incendio en el que murieron 130 trabajadoras de una fábrica textil de Nueva York en 1857 hasta el que las mujeres no tenían derecho a elegir sus carreras ni a sus gobernantes.
Por ello, no se alaba a las mujeres este día sólo por el hecho de ser mujeres, sino que se busca visibilizar la falta de libertades, equidad y derechos que padecían, y siguen padeciendo, en la sociedad.
De acuerdo con movimientos feministas, en el Día Internacional de la Mujer no se debe felicitarlas, pues como lo mencionamos anteriormente no es una fecha de celebración, sino de conmemoración de una lucha histórica que continúa hasta nuestros días.
Las marchas, actividades y movilizaciones a nivel mundial que se realizan el 8M tienen el objetivo de exponer que la desigualdad de condiciones prevalece en la actualidad en diferentes sectores de la sociedad, además se busca exigir el cese de la violencia de género y los feminicidios, los cuales, han aumentado drásticamente en los últimos años.
Esto refleja que pese a los esfuerzos de millones de mujeres a lo largo de la historia, no han sido suficientes para poner fin a las injusticias que el género femenino sufre a diario.
¿Qué hacer durante el 8M?
Antes de felicitar a una mujer este 8 de marzo, toma en cuenta que el hacerlo podría molestarle, ya que la gran mayoría considera que no hay fundamento para una celebración.
En su lugar podrías expresarles tu apoyo al difundir iniciativas que busquen visibilizar los problemas que enfrentan las mujeres y las propuestas para resolverlos.
Guarda tus críticas, es recomendable que escuches más y opines menos. Muchas veces emitimos prejuicios y actitudes machistas sin enterarnos que lo hacemos.
Recuerda que el Día Internacional de la Mujer es una fecha para crear conciencia y visibilizar los problemas que las mujeres tienen que enfrentar a diario.
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sábado, 8 de febrero de 2025

—“La Felicidad que Siempre Estuvo Dentro de Lili”—

Había una vez, en el Bosque del Valle, una ardillita llamada Lili que, a pesar de tener todo lo necesario en su vida –nueces, amigos y un hogar acogedor–, sentía que algo le faltaba para ser verdaderamente feliz. Un día, mientras se encontraba cerca del huerto de la anciana lechuza Luna, no pudo evitar suspirar.
–¿Cuándo conseguiré ser feliz de verdad? –preguntó Lili, dirigiéndose a la sabia lechuza, conocida como la más Anciana del Valle.
Luna, sin siquiera detener su labor en el huerto, le respondió con una calma profunda:
–Cuando te canses.
Lili parpadeó, sorprendida. –¿Cansarme? ¿Cansarme de qué? –preguntó, llena de curiosidad.
Luna le sonrió con dulzura, posando sus ojos brillantes en la ardillita. –Cuando te canses de preocuparte por lo que vendrá mañana, de compararte con los demás animales del bosque, de recordar lo que pasó, lo que se fue o lo que pudo haber sido. Cuando dejes de mirar lo que crees que te falta y empieces a ver lo que realmente tienes.
La anciana continuó, con una voz que parecía flotar en el aire:
–Cuando te canses de luchar contigo misma y comiences a escuchar los deseos de tu propia alma. Como la semilla que se abre paso a través de la tierra, llegará un momento en el que nazca en ti una decisión firme: la de elegir ser feliz por encima de cualquier otra posibilidad.
Lili escuchó atentamente, y sus ojos comenzaron a brillar con una nueva comprensión. Tal vez la felicidad no estaba en buscar algo que aún no tenía, sino en elegir, desde lo más profundo de su corazón, disfrutar cada momento y valorar la vida.
Desde aquel día, Lili comenzó a ver el mundo de otra manera. Ya no buscaba fuera lo que siempre había estado dentro de ella.
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jueves, 6 de febrero de 2025

Que nadie robe tu paz.

No permitas que nadie robe tu paz y alegría. Tu tranquilidad y felicidad son tesoros que debes proteger. Las opiniones negativas, las críticas injustas o las actitudes tóxicas de otros no merecen el poder de alterar tu bienestar interior. Mantén tu corazón y mente enfocados en lo que te hace sentir bien, y rodéate de personas y situaciones que alimenten tu espíritu. Recuerda, tu paz es tuya, y nadie tiene el derecho de arrebatártela.

No dejes que nada ni nadie robe tu paz ni tu alegría de vivir. Por esta vida pasamos una vez, por ende procura utilizar tu tiempo en lo que realmente valga la pena, en lo que te llene el corazón y en aquello donde ayudes a otro a crecer también.
Te envió una lluvia de sonrisas y un mar de alegría para tu vida.
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martes, 4 de febrero de 2025

El orfanato


—¿Oye, crees que una mamá algún día venga por mí?— preguntó Ted, abrazando sus rodillas en la cama.
Erick, sentado en el borde de su colchón, lo miró en silencio. No tenía el valor de decirle la verdad. Nadie salía del orfanato “Hogar de los Inocentes” para ir a una familia. A los que se los llevaban, no se les volvía a ver lo descubrió casualmente.
—Claro que sí, Toño— respondió al fin, fingiendo una sonrisa—. Solo hay que esperar un poco más.
El cuarto estaba oscuro, frío, y el olor a humedad se mezclaba con el de orina y suciedad acumulada. Erick sabía que algo no estaba bien en ese lugar. Lo había sabido desde hacía semanas, cuando comenzó a escuchar cosas extrañas: ruidos en el sótano, voces de madrugada y, lo peor de todo, las conversaciones de Sor Margarita. Y niños salir misteriosamente a deshoras madrugada.
Mientras limpiaba el comedor, escuchó a la directora hablando por teléfono en su oficina. La puerta estaba entreabierta, y su voz sin emoción. Erick, sin hacer ruido, se acercó.
—Sí, los tengo listos. Tres esta vez. Dos varones y una niña. Saludables, tiernos. Perfectos para lo que necesitan... Claro, el pago será el mismo— dijo Sor Margarita, dejando escapar una risa burlona.
Erick sintió un nudo en el estómago. Era cierto lo que sospechaba, nadie salía de allí para tener una familia. Los vendían... y no para trabajos ni adopciones. Su mente no lograba comprender del todo lo que significaba, pero el horror lo tomó de golpe.
Esa misma noche, reunió a sus dos amigos: Mariana, de doce años, y Ted., que apenas tenía ocho.
—Nos tenemos que ir. Nos van a vender— les dijo en voz baja.
—¿Qué dices, Erick? ¡Eso no puede ser cierto!— respondió Mariana, con los ojos llenos de miedo.
—Escuché a la madre Margarita. Hablaba de entregarnos. Ted, ¿te acuerdas de Candy? ¿De Fabián? Nadie ha vuelto a saber de ellos porque nunca llegaron a una familia.
Ted comenzó a llorar, pero Erick lo abrazó.
—Vamos a escapar esta noche. No sé a dónde, pero no podemos quedarnos aquí.
La fuga no sucedió como esperaban. Antes de que pudieran intentarlo, una camioneta negra llegó al orfanato. Dos hombres de rostros severos bajaron con cajas y cuchillos. Sus movimientos eran precisos, mecánicos, como si lo hubieran hecho cientos de veces antes. Erick, Mariana y Ted intentaron esconderse en el armario de la lavandería, pero los encontraron.
—Estos están perfectos— dijo uno de los hombres, señalando a Erick y a Ted.
—No tan rápido, queremos que todo salga limpio esta vez— respondió Sor Margarita, ajustándose el velo.
Los niños fueron arrastrados al sótano. La humedad era insoportable, y un hedor nauseabundo impregnaba el lugar. Erick trató de liberarse, pateando y mordiendo, pero un golpe en la cabeza lo dejó aturdido. Cuando despertó, estaba atado a una mesa. Mariana y Ted estaban encerrados en jaulas frente a él, llorando.

El orfanato apestaba a muerte. Erick, atado a la mesa, veía cómo los cuchillos eran afilados con movimientos casi ceremoniales. El aire frío del sótano era apenas suficiente para mantenerlo consciente mientras el pánico se apoderaba de él. Mariana lloraba en la jaula, golpeando los barrotes con las manos sangrantes. Ted, encogido en su prisión, no paraba de murmurar: "No quiero morir, no quiero morir".
—¿Por qué gritan tanto?— se burló uno de los hombres mientras encendía un soplete. —No dolerá tanto si se callan.
El brillo del fuego iluminó el rostro retorcido de Sor Margarita, quien sostenía un delantal de cuero manchado con sangre seca.
—Tranquilos, niños— dijo con una sonrisa siniestra. —Pronto estarán donde deben estar... en el estómago de alguien más.
Cuando uno de los hombres se acercó a Erick con el cuchillo, las luces titilaron, primero suavemente, luego con violencia. De pronto, la bombilla explotó, sumiendo el sótano en una penumbra apenas rota por el resplandor del soplete.
—¿Qué demonios fue eso?—
 preguntó el hombre, girándose.
Un gruñido profundo se escuchó desde las sombras.
 Algo se movió, un sonido de huesos y carne acompañado de un hedor que hizo que todos se cubrieran la nariz.
—¿Quién anda ahí?— 
gritó el otro hombre, blandiendo un machete.
De las sombras emergió la criatura, su piel colgando en jirones, dejando ver músculos brillantes y venas negras palpitantes. Sus dientes, afilados destellaban bajo la tenue luz, y su lengua bifurcada lamía la sangre que goteaba de sus encías.
—Hambre...—
 gruñó, con una voz que parecía brotar desde las entrañas de la tierra.
El hombre del machete no tuvo tiempo de reaccionar. 
La criatura saltó sobre él, enterrando sus garras en su pecho. Con un movimiento brutal, arrancó sus costillas, dejando al descubierto un corazón que aún latía débilmente antes de devorarlo de un bocado.
La sangre bañó a los presentes. Mariana vomitó al ver cómo los intestinos del hombre caían al suelo como serpientes inertes.
—¡Aléjate, maldito monstruo!—
 gritó Sor Margarita, 
levantando un crucifijo.
La criatura se detuvo por un momento, mirando el símbolo con algo que parecía burla. 
Luego, de un zarpazo, le arrancó el brazo que sostenía la cruz. Sor Margarita gritó, pero no duró mucho; la criatura le arrancó la mandíbula inferior y la lanzó contra la pared, donde su cuerpo quedó clavado en un gancho oxidado.
—¡Dispárale! ¡Haz algo!
— chilló el hombre del soplete, retrocediendo.
Intentó encender el fuego, pero sus manos temblaban tanto que dejó caer la herramienta. La criatura se movió rápidamente, cortándole las piernas por las rodillas con sus garras. El hombre cayó al suelo, aullando de dolor, mientras el monstruo lo arrastraba hacia la oscuridad. Los alaridos y desgarramientos llenaron el sótano mientras el cuerpo del hombre era desmembrado.
Ted lloraba con los ojos cerrados, mientras Mariana observaba, paralizada. Erick, por su parte, forcejeaba con las cadenas hasta que estas cedieron con un chasquido. Con el corazón latiendo con fuerza, se levantó y corrió hacia las jaulas.
—¡Vamos, rápido!— 
dijo rompiendo los candados con un trozo de metal afilado que encontró entre los escombros.
Cuando todos estaban libres, la criatura volvió a aparecer, cubierta de vísceras y sangre. Sus ojos blancos los miraron fijamente. Mariana se escondió detrás de Erick, pero antes que los atacara Erick dio un paso al frente.:
—Gracias...— 
murmuró, con lágrimas en los ojos.
La criatura inclinó la cabeza, como si entendiera.
 Con un movimiento veloz, arrancó la puerta de acero del sótano, abriéndoles el camino hacia la libertad.
—Váyanse. Ahora— 
gruñó la criatura antes de desvanecerse en las sombras.
Horas después, la policía llegó al lugar. Los vecinos habían reportado gritos y ruidos extraños. Encontraron a Erick, Mariana y Ted temblando en el patio delantero.
—Nos querían hacer daño... pero algo nos salvó— dijo Erick, mirando al oficial con ojos llenos de terror y esperanza.
Cuando los agentes entraron al orfanato, descubrieron una escena de pesadilla. El sótano estaba cubierto de sangre, órganos y cadáveres mutilados. Pero no había señales de la criatura.
El informe oficial habló de un ataque de animales salvajes, aunque nadie pudo explicar cómo una puerta de acero había sido arrancada de sus bisagras. Los niños sobrevivientes fueron trasladados a otro refugio, pero Erick sabía lo que había visto.
A veces podía sentir una sombra observándolo desde lejos. No le temía. Sabía que, mientras existiera esa criatura, nadie volvería a hacerles daño.
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viernes, 6 de diciembre de 2024

"Diciembre: El Mes de los Nuevos Comienzos"

𝐃𝐢𝐜𝐢𝐞𝐦𝐛𝐫𝐞 siempre llega con ese aire de cierre,
 como si la vida nos pidiera una pausa para mirar hacia atrás y tomar lo bueno, lo malo y lo aprendido. Es un mes que trae luces y risas, pero también un poco de melancolía. Nos recuerda a las personas que están lejos y a las que, aunque quisimos mucho, ya no nos acompañan. Y mientras tanto, las cenas, las reuniones y el caos nos invitan a reflexionar en medio del bullicio.

Es el momento perfecto para abrazar a quienes están cerca, no solo con los brazos, sino con el corazón. También es una oportunidad para sentarnos con nosotros mismos, sin juzgarnos, sin buscar culpables, y pensar: "¿Qué puedo hacer diferente? ¿Cómo puedo ser mejor, más feliz, más libre?". Porque este mes no solo cierra un capítulo, también abre otro, y dependerá de nosotros escribirlo.
Así que aprovechemos. Dejemos que el retrovisor nos sirva para aprender, pero miremos al frente con ilusión.
Cambiemos lo que haya que cambiar, dejemos atrás lo que nos pesa y abracemos lo que viene. Porque, al final, diciembre no es el fin: es la oportunidad de un nuevo comienzo.
Texto: Alan Reyes.

¡MI ALMA TIENE PRISA!

Este hermoso poema es para quienes tienen 50 Años o más, pero hoy es un lujo para todos.

Conté mis años y descubrí que tengo menos tiempo para vivir de ahora en adelante del que he vivido hasta ahora.
Me siento como ese niño que recibió un paquete de caramelos; el primero se lo comió con placer, pero cuando se dio cuenta que eran pocos, empezó a probarlos profundamente.
Ya no tengo tiempo para apoyar a personas absurdas que a pesar de su edad cronológica no han crecido.
Mi tiempo es muy corto para discutir títulos quiero la esencia, mi alma tiene prisa sin muchos dulces en el paquete…
Quiero vivir al lado de gente humana, gente muy humana, que sepa reír de sus errores, que no se hinche con sus triunfos , que no se aleje de sus responsabilidades.
Este defiende la dignidad humana y quiere caminar del lado de la verdad y la honestidad
Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente que sepa tocar el corazón de las personas
Personas a quienes los golpes de la vida les enseñaron a crecer con suaves toques en el alma.
Sí, tengo prisa, tengo prisa por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar ninguno de los dulces que me quedan, estoy seguro de que quedarán más exquisitos de lo que he comido hasta ahora.
Mi meta es llegar al fin satisfech@ y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia
Tenemos dos vidas y la segunda comienza cuando te das cuenta que solo tienes una
Estoy en la segunda parte de la vida
¡Solo tengo tiempo para ser FELIZ!

"LA OBEDIENCIA"

              

Laura y su cachorro Botas.
Había una vez en un pequeño pueblo, una niña llamada Laura, que tenía una mascota muy especial: un cachorro llamado Botas.
Botas era un perrito curioso y juguetón, siempre estaba explorando cada rincón y descubriendo nuevos lugares para jugar.
Laura adoraba a Botas, pero a veces el perrito era un poco desobediente.
Un día, Laura y Botas decidieron dar un paseo por el bosque cercano a su casa. Antes de salir, la madre de Laura le recordó que no debía alejarse demasiado del sendero principal, ya que el bosque era muy grande y que fácil podían perderse.
Laura prometió que seguiría el consejo de su madre y mantendría a Botas bajo control.
Durante el paseo, Botas encontró un rastro de olor muy interesante y, sin pensarlo dos veces, empezó a correr en dirección opuesta al sendero. Laura, preocupada por su amigo, decidió seguirlo sin recordar la advertencia de su madre. Botas se adentró cada vez más en el bosque, y pronto Laura se dio cuenta de que estaban perdidos.
Laura intentó llamar a Botas, pero el cachorro estaba tan emocionado por su descubrimiento que no prestaba atención. Laura comenzó a sentirse asustada y recordó las palabras de su madre. En ese momento, decidió que debía encontrar una forma de regresar al sendero principal y hacer que Botas la siguiera.
Laura tuvo una idea: sacó de su mochila una cuerda y un juguete que a Botas le encantaba. Mostró el juguete a Botas y comenzó a caminar de regreso por el camino por el que habían venido. Botas, al ver su juguete favorito, empezó a seguirla, pero de manera juguetona.
Laura continuó caminando y manteniendo a Botas cerca.
Después de un tiempo, Laura finalmente reconoció el sendero principal y respiró aliviada. Botas también se mostró contento al regresar al camino familiar. Laura se dio cuenta de la importancia de seguir las instrucciones y de mantener a su amigo a salvo.
Cuando regresaron a casa, Laura contó a su madre lo que había sucedido y cómo había logrado regresar al sendero. Su madre la felicitó por su ingenio y le recordó nuevamente lo importante que es obedecer para mantenerse a salvo...
Moraleja:
La obediencia no es solo seguir reglas sin razón; es una forma de mantenernos a salvo y cuidar de los que amamos. A veces, una pequeña desobediencia puede llevarnos a situaciones peligrosas, pero con ingenio y responsabilidad, siempre podemos encontrar el camino de regreso.

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