sábado, 15 de marzo de 2025

El toro invitó a sus amigos a un banquete.
—No voy a aportar nada, porque ya estoy prestando mi casa —dijo.
El perro aprovechó y añadió:
—Yo aportaré un hueso que encontré el otro día y que todavía tiene un poco de carne.
El caballo también intervino:
—Yo puedo contribuir con un pedazo de queso que sobró del carnaval del año pasado. Está un poco rancio, pero aún no se ha puesto verde.
Todos miraron a la gallina, esperando escuchar su contribución.
—Ah, claro… entonces, ¿el resto lo pongo yo? —balbuceó la gallina—. Supongo que sí… la leña, el arroz, los frijoles y el trabajo. Solo falto yo…
El día del banquete, la gallina llegó temprano con un pañuelo atado en la cabeza y un machete en la mano. Estaba sudorosa, cubierta de ceniza, cargando la leña que le costó cortar. También trajo el arroz, los frijoles y el maíz.
El trabajo era enorme. Tanto, que al momento de poner la sal en los frijoles, sin querer se le fue un poco de más. ¡Quedaron salados!
Los invitados llegaron por la noche, cuando todo ya estaba listo.
El caballo entregó el queso, se sirvió un plato bien grande y, al probar los frijoles, se quejó:
—Ay no, gallina, ¿esto es sal con frijoles o frijoles con sal? ¡Jajaja!
La gallina se aclaró la garganta, contuvo las lágrimas y fingió estar alegre mientras seguía trabajando.
Después llegó el perro con su hueso, que ya estaba casi puro pellejo. Lo dejó a un lado, se sirvió un plato bien grande y también reclamó:
—¡Oye! ¿Qué te pasa? ¿Acaso piensas que somos toros para que estemos lamiendo sal?
El único que no se quejó fue el toro (porque a los toros les gusta la sal).
La gallina corrió a su casa y trajo más frijoles, esta vez unos frijoles finos de calidad. Los sazonó con la cantidad exacta de sal y el olor que salió de la olla llenó toda la casa.
El caballo y el perro se sirvieron dos veces. Comieron felices, pero ni siquiera se acordaron de darle las gracias a la gallina.
Toda la fiesta la gallina se la pasó en la cocina trabajando, mientras los demás reían y contaban historias sin siquiera pensar en ella.
Cuando la fiesta terminó, los animales se fueron uno a uno. Se despidieron entre ellos, pero nadie entró a la cocina para agradecer a la gallina ni despedirse de ella.
Exhausta, la gallina buscó algo para comer, pero no había nada. Solo encontró en el fondo de la olla una costra de frijoles secos. Con el estómago rugiendo, se apretó el cinturón y comenzó a lavar los platos y a limpiar el desastre que habían dejado.
Esto pasaba en todas las fiestas. Venían, se divertían y se iban. Nunca recordaban a la gallina, no notaban su ausencia, porque siempre estaba en la cocina dándolo todo.
Hasta que un día, en una fiesta como esas, la gallina no estuvo.
Ese día solo había queso podrido y huesos secos. No había comida sabrosa, no había leña, no había quien cocinara. No había frijoles de calidad como los que solo ella sabía hacer.
La fiesta perdió su gracia y, por primera vez, la recordaron.
Salieron a buscarla, no porque la extrañaran, sino porque la necesitaban.
—¡Vamos a su casa! 
¿Sabes dónde vive?
—No…
—Yo tampoco…
Después de unas horas, pasaron frente a una cueva fría y abandonada. Desde el fondo, se escuchaba una voz que decía:
—Perdóname, mamá…
yo solo quería proteger a la familia…
Eran las últimas palabras de la gallina antes de desaparecer.
Su voz quedó atrapada en el eco de la cueva. Los animales entraron con la esperanza de encontrarla, pero ella ya no estaba. Solo el eco de su voz se repetía una y otra vez.
Los animales corrieron a la casa del chivo, su único amigo, para buscar respuestas.
—¿Dónde está la gallina? 
¿Por qué vivía en una cueva?
 ¿Por qué nunca nos dijo que no tenía una casa?
 ¿Por qué su voz sigue resonando allí, pidiendo perdón a su madre?
El chivo suspiró y respondió:
—¿De verdad no lo saben?
—Ella trabajó para ustedes todo este tiempo y ni siquiera se dieron cuenta de que no tenía un hogar.
 ¿Qué clase de amigos son? 
Ni siquiera sabían que no tenía familia.
El toro, el caballo y el perro se miraron sin saber qué decir.
Entonces, el chivo les contó la verdad:
—Hace mucho tiempo, ella vivía en un gallinero y tenía una familia feliz. Pero un día, una serpiente entró y la gallina luchó valientemente para defender a los suyos, mientras sus hermanas corrían a esconderse en los árboles.
La serpiente la mordió y, en lugar de agradecerle, su familia la echó, temiendo que el veneno se propagara. Desde entonces, nunca tuvo un hogar ni una familia. Vivía en esa cueva y, mientras sostenía el mundo de ustedes, su propia vida se desmoronaba.
Les daba alegría, les brindaba placer, pero en las noches solo su almohada sabía cuántas lágrimas derramaba.
El toro, el caballo y el perro abrieron los ojos con asombro y bajaron la mirada.
—¿Quieren saber dónde está? 
—preguntó el chivo.
—Se hundió en una profunda depresión y ya no tiene fuerzas para seguir trabajando gratis para ustedes. Yo la saqué de esa cueva y ahora la estoy cuidando.
MORALEJA:
Una historia que muchos viven en silencio.
En la vida hay muchas personas como la gallina de esta historia. Personas que hacen todo por los demás, que se esfuerzan para ver felices a los otros, que cargan con los problemas de todos mientras sus propias vidas son un desastre.
Personas que ríen durante el día, pero en la noche mojan su almohada con lágrimas.

sábado, 8 de marzo de 2025

Día de la Mujer
 ¿Por qué no debes felicitarlas este 8  de Marzo ?
Erróneamente el Día Internacional de la Mujer es interpretado como un día de celebración y festejo para el género femenino.
Cada 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer, fecha que es interpretada por muchos como un día de celebración y festejo para el género femenino, por lo que es común que reciban felicitaciones, flores, dulces y otros presentes; sin embargo, contrario a lo que se cree, este día no se felicita a las mujeres.
Este día tiene un lugar en el calendario desde 1975, luego de que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estableció esta fecha como recordatorio de los sucesos que visibilizaron la precariedad que vivían las mujeres a nivel mundial.
Recordemos que los hechos que dieron paso a conmemorar este día son historias terroríficas y llenas de injusticia, las cuales, van desde la negligencia que provocó un incendio en el que murieron 130 trabajadoras de una fábrica textil de Nueva York en 1857 hasta el que las mujeres no tenían derecho a elegir sus carreras ni a sus gobernantes.
Por ello, no se alaba a las mujeres este día sólo por el hecho de ser mujeres, sino que se busca visibilizar la falta de libertades, equidad y derechos que padecían, y siguen padeciendo, en la sociedad.
De acuerdo con movimientos feministas, en el Día Internacional de la Mujer no se debe felicitarlas, pues como lo mencionamos anteriormente no es una fecha de celebración, sino de conmemoración de una lucha histórica que continúa hasta nuestros días.
Las marchas, actividades y movilizaciones a nivel mundial que se realizan el 8M tienen el objetivo de exponer que la desigualdad de condiciones prevalece en la actualidad en diferentes sectores de la sociedad, además se busca exigir el cese de la violencia de género y los feminicidios, los cuales, han aumentado drásticamente en los últimos años.
Esto refleja que pese a los esfuerzos de millones de mujeres a lo largo de la historia, no han sido suficientes para poner fin a las injusticias que el género femenino sufre a diario.
¿Qué hacer durante el 8M?
Antes de felicitar a una mujer este 8 de marzo, toma en cuenta que el hacerlo podría molestarle, ya que la gran mayoría considera que no hay fundamento para una celebración.
En su lugar podrías expresarles tu apoyo al difundir iniciativas que busquen visibilizar los problemas que enfrentan las mujeres y las propuestas para resolverlos.
Guarda tus críticas, es recomendable que escuches más y opines menos. Muchas veces emitimos prejuicios y actitudes machistas sin enterarnos que lo hacemos.
Recuerda que el Día Internacional de la Mujer es una fecha para crear conciencia y visibilizar los problemas que las mujeres tienen que enfrentar a diario.

sábado, 8 de febrero de 2025

Había una vez, en el Bosque del Valle, una ardillita llamada Lili que, a pesar de tener todo lo necesario en su vida –nueces, amigos y un hogar acogedor–, sentía que algo le faltaba para ser verdaderamente feliz. Un día, mientras se encontraba cerca del huerto de la anciana lechuza Luna, no pudo evitar suspirar.
–¿Cuándo conseguiré ser feliz de verdad? –preguntó Lili, dirigiéndose a la sabia lechuza, conocida como la más Anciana del Valle.
Luna, sin siquiera detener su labor en el huerto, le respondió con una calma profunda:
–Cuando te canses.
Lili parpadeó, sorprendida. –¿Cansarme? ¿Cansarme de qué? –preguntó, llena de curiosidad.
Luna le sonrió con dulzura, posando sus ojos brillantes en la ardillita. –Cuando te canses de preocuparte por lo que vendrá mañana, de compararte con los demás animales del bosque, de recordar lo que pasó, lo que se fue o lo que pudo haber sido. Cuando dejes de mirar lo que crees que te falta y empieces a ver lo que realmente tienes.
La anciana continuó, con una voz que parecía flotar en el aire:
–Cuando te canses de luchar contigo misma y comiences a escuchar los deseos de tu propia alma. Como la semilla que se abre paso a través de la tierra, llegará un momento en el que nazca en ti una decisión firme: la de elegir ser feliz por encima de cualquier otra posibilidad.
Lili escuchó atentamente, y sus ojos comenzaron a brillar con una nueva comprensión. Tal vez la felicidad no estaba en buscar algo que aún no tenía, sino en elegir, desde lo más profundo de su corazón, disfrutar cada momento y valorar la vida.
Desde aquel día, Lili comenzó a ver el mundo de otra manera. Ya no buscaba fuera lo que siempre había estado dentro de ella.

jueves, 6 de febrero de 2025

Que nadie robe tu paz.


No permitas que nadie robe tu paz y alegría. Tu tranquilidad y felicidad son tesoros que debes proteger. Las opiniones negativas, las críticas injustas o las actitudes tóxicas de otros no merecen el poder de alterar tu bienestar interior. Mantén tu corazón y mente enfocados en lo que te hace sentir bien, y rodéate de personas y situaciones que alimenten tu espíritu. Recuerda, tu paz es tuya, y nadie tiene el derecho de arrebatártela.

No dejes que nada ni nadie robe tu paz ni tu alegría de vivir. Por esta vida pasamos una vez, por ende procura utilizar tu tiempo en lo que realmente valga la pena, en lo que te llene el corazón y en aquello donde ayudes a otro a crecer también.
Te envió una lluvia de sonrisas y un mar de alegría para tu vida.

martes, 4 de febrero de 2025

El orfanato

—¿Oye, crees que una mamá algún día venga por mí?— preguntó Ted, abrazando sus rodillas en la cama.
Erick, sentado en el borde de su colchón, lo miró en silencio. No tenía el valor de decirle la verdad. Nadie salía del orfanato “Hogar de los Inocentes” para ir a una familia. A los que se los llevaban, no se les volvía a ver lo descubrió casualmente.
—Claro que sí, Toño— respondió al fin, fingiendo una sonrisa—. Solo hay que esperar un poco más.
El cuarto estaba oscuro, frío, y el olor a humedad se mezclaba con el de orina y suciedad acumulada. Erick sabía que algo no estaba bien en ese lugar. Lo había sabido desde hacía semanas, cuando comenzó a escuchar cosas extrañas: ruidos en el sótano, voces de madrugada y, lo peor de todo, las conversaciones de Sor Margarita. Y niños salir misteriosamente a deshoras madrugada.
Mientras limpiaba el comedor, escuchó a la directora hablando por teléfono en su oficina. La puerta estaba entreabierta, y su voz sin emoción. Erick, sin hacer ruido, se acercó.
—Sí, los tengo listos. Tres esta vez. Dos varones y una niña. Saludables, tiernos. Perfectos para lo que necesitan... Claro, el pago será el mismo— dijo Sor Margarita, dejando escapar una risa burlona.
Erick sintió un nudo en el estómago. Era cierto lo que sospechaba, nadie salía de allí para tener una familia. Los vendían... y no para trabajos ni adopciones. Su mente no lograba comprender del todo lo que significaba, pero el horror lo tomó de golpe.
Esa misma noche, reunió a sus dos amigos: Mariana, de doce años, y Ted., que apenas tenía ocho.
—Nos tenemos que ir. Nos van a vender— les dijo en voz baja.
—¿Qué dices, Erick? ¡Eso no puede ser cierto!— respondió Mariana, con los ojos llenos de miedo.
—Escuché a la madre Margarita. Hablaba de entregarnos. Ted, ¿te acuerdas de Candy? ¿De Fabián? Nadie ha vuelto a saber de ellos porque nunca llegaron a una familia.
Ted comenzó a llorar, pero Erick lo abrazó.
—Vamos a escapar esta noche. No sé a dónde, pero no podemos quedarnos aquí.
La fuga no sucedió como esperaban. Antes de que pudieran intentarlo, una camioneta negra llegó al orfanato. Dos hombres de rostros severos bajaron con cajas y cuchillos. Sus movimientos eran precisos, mecánicos, como si lo hubieran hecho cientos de veces antes. Erick, Mariana y Ted intentaron esconderse en el armario de la lavandería, pero los encontraron.
—Estos están perfectos— dijo uno de los hombres, señalando a Erick y a Ted.
—No tan rápido, queremos que todo salga limpio esta vez— respondió Sor Margarita, ajustándose el velo.
Los niños fueron arrastrados al sótano. La humedad era insoportable, y un hedor nauseabundo impregnaba el lugar. Erick trató de liberarse, pateando y mordiendo, pero un golpe en la cabeza lo dejó aturdido. Cuando despertó, estaba atado a una mesa. Mariana y Ted estaban encerrados en jaulas frente a él, llorando.

El orfanato apestaba a muerte. Erick, atado a la mesa, veía cómo los cuchillos eran afilados con movimientos casi ceremoniales. El aire frío del sótano era apenas suficiente para mantenerlo consciente mientras el pánico se apoderaba de él. Mariana lloraba en la jaula, golpeando los barrotes con las manos sangrantes. Ted, encogido en su prisión, no paraba de murmurar: "No quiero morir, no quiero morir".
—¿Por qué gritan tanto?— se burló uno de los hombres mientras encendía un soplete. —No dolerá tanto si se callan.
El brillo del fuego iluminó el rostro retorcido de Sor Margarita, quien sostenía un delantal de cuero manchado con sangre seca.
—Tranquilos, niños— dijo con una sonrisa siniestra. —Pronto estarán donde deben estar... en el estómago de alguien más.
Cuando uno de los hombres se acercó a Erick con el cuchillo, las luces titilaron, primero suavemente, luego con violencia. De pronto, la bombilla explotó, sumiendo el sótano en una penumbra apenas rota por el resplandor del soplete.
—¿Qué demonios fue eso?—
 preguntó el hombre, girándose.
Un gruñido profundo se escuchó desde las sombras.
 Algo se movió, un sonido de huesos y carne acompañado de un hedor que hizo que todos se cubrieran la nariz.
—¿Quién anda ahí?— 
gritó el otro hombre, blandiendo un machete.
De las sombras emergió la criatura, su piel colgando en jirones, dejando ver músculos brillantes y venas negras palpitantes. Sus dientes, afilados destellaban bajo la tenue luz, y su lengua bifurcada lamía la sangre que goteaba de sus encías.
—Hambre...—
 gruñó, con una voz que parecía brotar desde las entrañas de la tierra.
El hombre del machete no tuvo tiempo de reaccionar. 
La criatura saltó sobre él, enterrando sus garras en su pecho. Con un movimiento brutal, arrancó sus costillas, dejando al descubierto un corazón que aún latía débilmente antes de devorarlo de un bocado.
La sangre bañó a los presentes. Mariana vomitó al ver cómo los intestinos del hombre caían al suelo como serpientes inertes.
—¡Aléjate, maldito monstruo!—
 gritó Sor Margarita, 
levantando un crucifijo.
La criatura se detuvo por un momento, mirando el símbolo con algo que parecía burla. 
Luego, de un zarpazo, le arrancó el brazo que sostenía la cruz. Sor Margarita gritó, pero no duró mucho; la criatura le arrancó la mandíbula inferior y la lanzó contra la pared, donde su cuerpo quedó clavado en un gancho oxidado.
—¡Dispárale! ¡Haz algo!
— chilló el hombre del soplete, retrocediendo.
Intentó encender el fuego, pero sus manos temblaban tanto que dejó caer la herramienta. La criatura se movió rápidamente, cortándole las piernas por las rodillas con sus garras. El hombre cayó al suelo, aullando de dolor, mientras el monstruo lo arrastraba hacia la oscuridad. Los alaridos y desgarramientos llenaron el sótano mientras el cuerpo del hombre era desmembrado.
Ted lloraba con los ojos cerrados, mientras Mariana observaba, paralizada. Erick, por su parte, forcejeaba con las cadenas hasta que estas cedieron con un chasquido. Con el corazón latiendo con fuerza, se levantó y corrió hacia las jaulas.
—¡Vamos, rápido!— 
dijo rompiendo los candados con un trozo de metal afilado que encontró entre los escombros.
Cuando todos estaban libres, la criatura volvió a aparecer, cubierta de vísceras y sangre. Sus ojos blancos los miraron fijamente. Mariana se escondió detrás de Erick, pero antes que los atacara Erick dio un paso al frente.:
—Gracias...— 
murmuró, con lágrimas en los ojos.
La criatura inclinó la cabeza, como si entendiera.
 Con un movimiento veloz, arrancó la puerta de acero del sótano, abriéndoles el camino hacia la libertad.
—Váyanse. Ahora— 
gruñó la criatura antes de desvanecerse en las sombras.
Horas después, la policía llegó al lugar. Los vecinos habían reportado gritos y ruidos extraños. Encontraron a Erick, Mariana y Ted temblando en el patio delantero.
—Nos querían hacer daño... pero algo nos salvó— dijo Erick, mirando al oficial con ojos llenos de terror y esperanza.
Cuando los agentes entraron al orfanato, descubrieron una escena de pesadilla. El sótano estaba cubierto de sangre, órganos y cadáveres mutilados. Pero no había señales de la criatura.
El informe oficial habló de un ataque de animales salvajes, aunque nadie pudo explicar cómo una puerta de acero había sido arrancada de sus bisagras. Los niños sobrevivientes fueron trasladados a otro refugio, pero Erick sabía lo que había visto.
A veces podía sentir una sombra observándolo desde lejos. No le temía. Sabía que, mientras existiera esa criatura, nadie volvería a hacerles daño.
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viernes, 6 de diciembre de 2024

"Diciembre: El Mes de los Nuevos Comienzos"

𝐃𝐢𝐜𝐢𝐞𝐦𝐛𝐫𝐞 siempre llega con ese aire de cierre,
 como si la vida nos pidiera una pausa para mirar hacia atrás y tomar lo bueno, lo malo y lo aprendido. Es un mes que trae luces y risas, pero también un poco de melancolía. Nos recuerda a las personas que están lejos y a las que, aunque quisimos mucho, ya no nos acompañan. Y mientras tanto, las cenas, las reuniones y el caos nos invitan a reflexionar en medio del bullicio.

Es el momento perfecto para abrazar a quienes están cerca, no solo con los brazos, sino con el corazón. También es una oportunidad para sentarnos con nosotros mismos, sin juzgarnos, sin buscar culpables, y pensar: "¿Qué puedo hacer diferente? ¿Cómo puedo ser mejor, más feliz, más libre?". Porque este mes no solo cierra un capítulo, también abre otro, y dependerá de nosotros escribirlo.
Así que aprovechemos. Dejemos que el retrovisor nos sirva para aprender, pero miremos al frente con ilusión.
Cambiemos lo que haya que cambiar, dejemos atrás lo que nos pesa y abracemos lo que viene. Porque, al final, diciembre no es el fin: es la oportunidad de un nuevo comienzo.
Texto: Alan Reyes.

¡MI ALMA TIENE PRISA!

Este hermoso poema es para quienes tienen 50 Años o más, pero hoy es un lujo para todos.

Conté mis años y descubrí que tengo menos tiempo para vivir de ahora en adelante del que he vivido hasta ahora.
Me siento como ese niño que recibió un paquete de caramelos; el primero se lo comió con placer, pero cuando se dio cuenta que eran pocos, empezó a probarlos profundamente.
Ya no tengo tiempo para apoyar a personas absurdas que a pesar de su edad cronológica no han crecido.
Mi tiempo es muy corto para discutir títulos quiero la esencia, mi alma tiene prisa sin muchos dulces en el paquete…
Quiero vivir al lado de gente humana, gente muy humana, que sepa reír de sus errores, que no se hinche con sus triunfos , que no se aleje de sus responsabilidades.
Este defiende la dignidad humana y quiere caminar del lado de la verdad y la honestidad
Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente que sepa tocar el corazón de las personas
Personas a quienes los golpes de la vida les enseñaron a crecer con suaves toques en el alma.
Sí, tengo prisa, tengo prisa por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar ninguno de los dulces que me quedan, estoy seguro de que quedarán más exquisitos de lo que he comido hasta ahora.
Mi meta es llegar al fin satisfech@ y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia
Tenemos dos vidas y la segunda comienza cuando te das cuenta que solo tienes una
Estoy en la segunda parte de la vida
¡Solo tengo tiempo para ser FELIZ!

"LA OBEDIENCIA"

              

Laura y su cachorro Botas.
Había una vez en un pequeño pueblo, una niña llamada Laura, que tenía una mascota muy especial: un cachorro llamado Botas.
Botas era un perrito curioso y juguetón, siempre estaba explorando cada rincón y descubriendo nuevos lugares para jugar.
Laura adoraba a Botas, pero a veces el perrito era un poco desobediente.
Un día, Laura y Botas decidieron dar un paseo por el bosque cercano a su casa. Antes de salir, la madre de Laura le recordó que no debía alejarse demasiado del sendero principal, ya que el bosque era muy grande y que fácil podían perderse.
Laura prometió que seguiría el consejo de su madre y mantendría a Botas bajo control.
Durante el paseo, Botas encontró un rastro de olor muy interesante y, sin pensarlo dos veces, empezó a correr en dirección opuesta al sendero. Laura, preocupada por su amigo, decidió seguirlo sin recordar la advertencia de su madre. Botas se adentró cada vez más en el bosque, y pronto Laura se dio cuenta de que estaban perdidos.
Laura intentó llamar a Botas, pero el cachorro estaba tan emocionado por su descubrimiento que no prestaba atención. Laura comenzó a sentirse asustada y recordó las palabras de su madre. En ese momento, decidió que debía encontrar una forma de regresar al sendero principal y hacer que Botas la siguiera.
Laura tuvo una idea: sacó de su mochila una cuerda y un juguete que a Botas le encantaba. Mostró el juguete a Botas y comenzó a caminar de regreso por el camino por el que habían venido. Botas, al ver su juguete favorito, empezó a seguirla, pero de manera juguetona.
Laura continuó caminando y manteniendo a Botas cerca.
Después de un tiempo, Laura finalmente reconoció el sendero principal y respiró aliviada. Botas también se mostró contento al regresar al camino familiar. Laura se dio cuenta de la importancia de seguir las instrucciones y de mantener a su amigo a salvo.
Cuando regresaron a casa, Laura contó a su madre lo que había sucedido y cómo había logrado regresar al sendero. Su madre la felicitó por su ingenio y le recordó nuevamente lo importante que es obedecer para mantenerse a salvo...
Moraleja:
La obediencia no es solo seguir reglas sin razón; es una forma de mantenernos a salvo y cuidar de los que amamos. A veces, una pequeña desobediencia puede llevarnos a situaciones peligrosas, pero con ingenio y responsabilidad, siempre podemos encontrar el camino de regreso.

viernes, 25 de octubre de 2024

El Amigo Eterno

Los abuelos contaban una historia que recorría los rincones más oscuros del pueblo. Un hombre pobre, peón de tierras ajenas, despertaba al alba para trabajar como cada día. Aquel día, su esposa, con lo poco que tenía, le preparó enchiladas de chile y frijoles. "No hay más", dijo ella con resignación, mientras él tomaba su machete, su pala y llamaba a su fiel perro. Sin decir más, se encaminó al campo.
Al mediodía, cuando el sol abrasaba la tierra y la fatiga le pesaba en los hombros, buscó refugio bajo un árbol frondoso. El viento murmuraba entre las ramas, como si ocultara un secreto que nadie debía escuchar. El peón sacó sus enchiladas y una botella de agua, dispuesto a calmar su hambre. Justo cuando iba a dar el primer mordisco, una voz desconocida rompió el silencio.
—¿Me regalarías una enchilada? —dijo la voz, grave y resonante, tan cercana como si surgiera del mismo aire.
El peón giró la cabeza y, ante él, apareció un hombre extraño, vestido de charro, sus ojos oscuros como pozos sin fondo. El charro observaba con una sonrisa inquietante.
—No son más que enchiladas de chile y frijoles —respondió el peón, su voz titubeante.
—No importa —dijo el charro, mientras se sentaba junto a él, la sombra del árbol envolviendo ambos cuerpos. Comieron en silencio, y el aire alrededor parecía volverse más frío, más pesado, como si el día hubiera caído repentinamente en un crepúsculo.
Cuando terminaron, el charro lo miró fijamente, su sonrisa ahora más profunda, más oscura.
—Esas enchiladas estaban picantes —rió suavemente, un sonido que no llegaba a ser del todo humano—. ¿Sabes quién soy?
El peón lo observó, sintiendo una extraña inquietud en el estómago, como si hubiera algo fuera de lugar. Si asintió con la cabeza.
—Soy alguien que puede concederte lo que desees —dijo el charro, sus ojos brillando con una promesa peligrosa—. Pide lo que quieras, y será tuyo.
El hombre dudó, afilando su machete mientras su perro, que no se apartaba de su lado, emitía un bajo gruñido. Los ojos del animal estaban clavados en el charro, como si viera algo que su dueño no podía percibir.
Después de un largo silencio, el peón habló.
—Siempre he sido pobre. Mis padres, mis abuelos… todos vivieron en la miseria. Si te pidiera riquezas, la gente me llamaría ladrón. No. Lo único que quiero es salud para mí y para mi familia.
El charro lo observó con ojos que parecían medir el alma misma del hombre. Tras un largo instante, inclinó su cabeza, quitándose el sombrero en un gesto sombrío.
—Durante más de mil años he vagado por la tierra —dijo—. Jamás alguien me había pedido algo tan puro. Te concederé lo que deseas. Pero te daré más de lo que has pedido, aunque nunca lo pidas. Nunca te faltará nada para vivir.
El peón, aunque agradecido, sintió una extraña frialdad en aquellas palabras. A partir de ese día, su vida comenzó a mejorar de formas misteriosas. Nunca le faltó comida, y siempre volvía a casa hablando de su "amigo" que lo acompañaba a comer bajo el árbol.
Los años pasaron, y el peón envejeció, viendo a sus hijos y nietos crecer. El día de su muerte, mientras yacía en su cama, débil y a punto de partir, vio cómo la figura del charro se materializaba una vez más junto a él. El charro lo miró con una sonrisa sombría y le dijo
—No te preocupes, amigo. Yo cuidaré de tu familia… y de tu descendencia. Siempre cumpliré mi promesa.
Desde aquel día, la sombra del charro nunca abandonó a la familia del peón. Algunos dicen que todavía se le ve bajo el mismo árbol, esperando a quien esté dispuesto a compartir una comida… y mucho más.

El lado oscuro del Titanic

El océano Atlántico estaba en calma aquella noche, mientras el majestuoso Titanic cortaba las aguas como una sombra imponente bajo el cielo estrellado. Para muchos, aquel viaje era un sueño, una travesía hacia una nueva vida llena de esperanza. Pero para Evelyn y Alexander, el Titanic representaba el final de una historia de amor prohibido, un secreto oculto entre las sombras del lujo y la opulencia.

Evelyn, una joven de la alta sociedad, había sido comprometida desde niña con un hombre poderoso y rico. Sin embargo, su corazón no pertenecía a él, sino a Alexander, un humilde artista que trabajaba entre los pasajeros de tercera clase. Durante meses, se habían encontrado en secreto, escapando de la vigilancia de los ojos atentos de los criados y de las expectativas que pesaban sobre los hombros de Evelyn. En Alexander, ella había encontrado libertad, pasión y un amor que nunca había conocido.

El Titanic, con su lujo desmedido, les ofrecía la oportunidad de escapar. Mientras los demás pasajeros se distraían con el esplendor del barco, ellos planeaban huir una vez llegaran a Nueva York, donde podrían comenzar de nuevo, lejos de las ataduras de su antigua vida. Cada noche, mientras el barco cruzaba las aguas heladas, se encontraban en lo más alto de la cubierta, lejos de las miradas curiosas, hablando en susurros, soñando con un futuro juntos.

Pero aquella noche, el 14 de abril de 1912, el aire estaba más frío de lo habitual. Evelyn llevaba consigo una sensación de inquietud que no lograba sacudirse. Cuando se encontraron en su lugar habitual, bajo la luz pálida de las estrellas, Alexander notó su ansiedad. "Todo saldrá bien, amor", le dijo, tomando su mano entre las suyas. "Pronto estaremos lejos de todo esto, solo nosotros dos."

Evelyn sonrió débilmente, pero no podía deshacerse de la sensación de que algo terrible se acercaba. Sus ojos se posaron en el horizonte, en esa vasta oscuridad que parecía devorar todo. "No estoy segura, Alexander", murmuró. "Hay algo en este barco, algo que no puedo explicar."

Esa misma noche, cuando el Titanic chocó con el iceberg, el caos estalló. Gritos, pánico, y el sonido del acero cediendo ante el hielo llenaron el aire. Evelyn y Alexander se apresuraron a reunirse en medio del tumulto. El barco, que hasta ese momento había sido un símbolo de grandeza y esperanza, se convertía ahora en una trampa mortal.

Intentaron encontrar un bote salvavidas, pero cada uno que encontraban estaba abarrotado o partía sin ellos. Finalmente, se quedaron atrapados en la cubierta del barco, observando cómo el agua helada subía implacablemente. En medio de la desesperación, Evelyn se aferró a Alexander con todas sus fuerzas. "No nos dejaremos", susurró, temblando de miedo. "Nos prometimos estar juntos, y así será."

Pero cuando el Titanic empezó a inclinarse hacia su destino final, algo oscuro se manifestó. Desde las profundidades del océano, una fuerza invisible comenzó a hacerse presente. No era solo la tragedia del hundimiento lo que llenaba el aire de terror, sino una presencia, una sombra antigua que parecía haber estado esperando ese momento durante siglos.

Los pasajeros que caían al agua no solo eran reclamados por las gélidas profundidades; eran arrastrados por algo más. Evelyn, en su pánico, lo vio con claridad: manos espectrales, figuras oscuras emergiendo de las olas, como si el océano mismo estuviera hambriento de almas. Gritos agónicos se apagaban en el agua, pero no era solo el frío lo que los silenciaba. Era algo más.

Alexander intentó mantenerla a salvo, pero fue inútil. La oscuridad bajo las aguas era implacable. Mientras el Titanic se hundía cada vez más, el par de amantes fue arrastrado hacia la fría y mortal marea. En sus últimos momentos sobre la cubierta, se abrazaron con fuerza. "No te dejaré", dijo Alexander, sus palabras sofocadas por el rugido del agua y el caos.

Evelyn, con los ojos llenos de lágrimas, lo miró una última vez antes de que el barco los arrastrara hacia las profundidades. Pero incluso en la muerte, se prometieron amor eterno. Cuando finalmente el Titanic desapareció bajo las aguas, su amor no terminó.

Cuentan que, en las noches más oscuras, cuando la luna apenas ilumina el océano, se puede ver algo en las profundidades donde descansa el Titanic. Un par de sombras, caminando juntas, tomados de la mano, recorriendo eternamente los restos sumergidos del barco, buscándose entre los escombros. Evelyn y Alexander nunca pudieron escapar del destino que el Titanic les había impuesto, pero en las aguas frías y oscuras del Atlántico, su amor continuaba, trágico y eterno, atrapado para siempre en el lado oscuro del Titanic.

sábado, 31 de agosto de 2024

"Lecciones de Cuentos y Finales Felices"

• ¿Por qué a BLANCA NIEVES le dieron una manzana venenosa?
-Para mostrarnos que no todas las personas son reales.
• ¿Por qué CINDERELLA huyó del castillo cuando el reloj marca las 12?
-Para recordarnos que todo tiene limitaciones, incluso nuestros sueños.
• ¿Por qué la BELLA DURMIENTE esperó mil años para ese primer beso?
-para demostrarnos que el amor verdadero puede esperar.
• ¿Por qué la hermosa BELLA estaba tan enamorada de la BESTIA fea?
-para recordarnos que el amor va más allá de las apariencias.
• ¿Por qué ARIEL la sirena eligió casarse con un hombre y renunciar a sus colas?
-para hacernos saber que el amor hace sacrificios.
• ¿Por qué JASMIN se enamoró del ladrón?
-Para demostrarnos que no importa quién seas, el amor encontrará una manera.
• Y, ¿por qué se produce Disney Movies?
-Para hacernos creer que cada historia termina con un FELIZ PARA SIEMPRE.
Si no eres feliz? Entonces no es el final.

jueves, 29 de agosto de 2024

Amor sin amor.

"Amor sin amor" se refiere a una relación en la que, a pesar de estar juntos, falta la esencia del amor verdadero. Es cuando la conexión emocional se ha perdido, y lo que queda son rutinas, compromisos o apariencias sin el sentimiento profundo que alguna vez unió a la pareja. Es una situación en la que, aunque existan acciones que parecen amorosas, carecen de la pasión, el afecto y la sinceridad que caracterizan a un amor auténtico.
Estar en una relación "sin amor" puede ser doloroso para ambos, ya que la ausencia de ese vínculo emocional puede llevar a la insatisfacción, la soledad y el deseo de algo más significativo. En estos casos, es importante reflexionar sobre lo que se quiere realmente y si es posible reavivar la llama o si es mejor seguir caminos separados para encontrar la verdadera felicidad.

Esta vida es muy corta para gastarla detrás de un amor sin amor. Soltar y dejar ir, es el mejor camino para volver a vivir. Y si no se quiere ir, haz tus maletas, y escribe una nueva historia;
hoy tienes que darte cuenta...
se vive solamente una vez.
No te rindas!!!

viernes, 23 de agosto de 2024

¿Y la gente tóxica?

Has escuchado hablar de gente tóxica,
de gente negativa. Los cuales los debes apartar de tu vida, dejarlos fuera y no dejar que su negatividad te contamine o te arrastre.
En fin, todos somos espejitos y todos llegamos a las vidas de los demás en el momento preciso para mostrarles sus partes no sanadas. Gracias a reconocernos en esos espejos crecemos, y gracias a esas experiencias podemos avanzar. Nuestras relaciones son como un termómetro de donde estamos en cada momento, un termómetro de nuestras vidas, un termómetro de nuestras necesidades. Cuando alguien nos agrede de forma dolorosa nos está mostrando que tenemos fiebre. Es decir, todo lo que pasa fuera, tiene que ver con como estamos por dentro y si estoy manipulando, la vida me va a mostrar un montón de manipuladores para que tome conciencia de esa conducta que repito. Si fundamento mi autoestima en la generosidad la vida me va a poner delante a un montón de personas que se van a aprovechar de mi generosidad, para mostrarme que mi autoestima debe ir mucho más lejos y no se debe de basar en que hago muchas cosas por los demás, sino en mi y en la confianza en mi mismo. Si me maltrato y no me valoro, la vida me pondrá delante a un maltratador en forma de pareja o de compañero de trabajo…. Y etc, etc

Es como si un ordenador gigante, una inteligencia superior, procesara todos los datos y te pusiera delante a alguien que tiene las mismas proporciones de luz y sombra, al espejo perfecto, que te va a mostrar tus partes no sanadas, para que al reconocerlas en otro, puedas amarlas y de ese modo sanarte, trascender tu ego y liberarte.
Mismas proporciones, pero no mismos ingredientes. Un espejo refinado que permita nuestra evolución y ampliación de la conciencia.

¿Y la gente tóxica?
Nadie llega a tu vida por casualidad, luego no puedes apartarlos, no tendría ningún sentido. Puedes apartarte de una persona negativa, pero la gente negativa seguirá llegando a tu vida porque esa negatividad está en ti!
Son tus espejos.

¿Acaso no ves que es puro ego pensar que alguien es tóxico y tu eres mejor o más saludable?

¿De veras crees que eso que se manifiesta fuera no tiene nada que ver contigo y la solución es apartarte?
¿Crees que es tan sencillo como no dejarse contaminar?
¿No se te ha ocurrido pensar que si están es porque son tus grandes maestros?
¿No se te ha ocurrido pensar que es una oportunidad de crecimiento y si aprendes a amarlos y a aceptarlos estarás creciendo enormemente? ¿Acaso no ves el regalo que la vida te está poniendo delante?

¿De veras crees que eres tu el que tiene que hacer una selección de personal en la experiencia?

Simplemente se trata de confiar en la vida y fluir, comprender que nadie llega por casualidad y que el universo, es decir la vida se encarga de que la persona desaparezca cuando toque. Cuando esas energías ya no se reflejen nada, en ese momento esa persona desaparece de tu vida, porque así son las leyes del universo.

Y eso y sólo eso, confiar en la vida y aceptar lo que llegue, eso sólo eso, te permitirá crecer.

Por eso es tan absurdo que tu ego se atribuya la presunción, sobre la responsabilidad de selección de personal en la película de tu vida. Por eso es tan absurdo que pretendas huir de ti mismo.

Aprende a poner límites, a decir no, a valorarte, a amarte, escucharte y respetarte y no habrá nadie tóxico fuera del que tener que apartarte… Es así de simple… y a la vez es hiper complejo…. Porque mientras estamos batallando fuera con todos esos que nos ofenden, atacan, chupan la energía o transmiten la negatividad, se nos olvida que no estamos batallando dentro y que todo eso que está pasando fuera es nuestra propia creación.

No hay nadie tóxico, sólo hay seres humanos duales, como tu y como yo. Con luz y con sombra, con ser y con ego y de eso va el juego de la vida.

Porque se desmorona una relación

Las relaciones pueden desmoronarse por diversas razones, y aunque cada situación es única, algunos factores comunes que pueden contribuir al deterioro de una relación incluyen:
Falta de comunicación: La comunicación es clave en cualquier relación. Cuando las parejas dejan de compartir sus pensamientos, sentimientos o preocupaciones, se crean malentendidos y resentimientos que pueden erosionar la conexión emocional.
Pérdida de confianza: La confianza es fundamental para una relación saludable. La deshonestidad, las infidelidades o las promesas incumplidas pueden romper la confianza, haciendo que la relación se tambalee.
Desigualdad en el esfuerzo: Si uno de los dos siente que está invirtiendo más tiempo, energía o amor en la relación que el otro, puede surgir resentimiento. Las relaciones requieren un esfuerzo mutuo para mantener el equilibrio y la felicidad.
Falta de respeto: El respeto mutuo es esencial. Cuando las críticas, el desprecio o la falta de consideración se vuelven frecuentes, la relación comienza a deteriorarse, ya que uno o ambos pueden sentirse menospreciados.
Expectativas no realistas: Tener expectativas poco realistas sobre lo que la relación debería ser o sobre cómo debería comportarse la pareja puede generar frustración y desilusión, poniendo presión sobre la relación.
Falta de intimidad: La intimidad, tanto emocional como física, es vital para mantener una conexión profunda. La falta de cercanía, afecto o interés mutuo puede hacer que la relación se enfríe.
Diferencias irreconciliables: A veces, las diferencias en valores, metas o estilos de vida se vuelven insalvables. Cuando las parejas no pueden encontrar un terreno común o comprometerse, la relación puede llegar a su fin.
Cambio de prioridades: Con el tiempo, las personas cambian, y sus prioridades también. Si las prioridades de las parejas dejan de alinearse, puede ser difícil mantener la relación fuerte.

En resumen, una relación se desmorona cuando uno o ambos dejan de cuidar los aspectos fundamentales que la mantienen unida. Reconocer estos problemas y abordarlos a tiempo puede ser clave para salvar una relación o para tomar la decisión de seguir adelante de manera saludable.
"Una relación se desmorona por los largos silencios y las injustificadas ausencias"Duele pero es Real...
Se alimenta con los detalles, las palabras y la presencia.
Cuando no es posible la presencia, se entiende pero...
¿se justifica en en plena era de la comunicación?
Cuidado con caer en la afirmación que dice:
"por tanto ver y esperar de ti, me olvidé de mi"

jueves, 22 de agosto de 2024

𝐀𝐜𝐞𝐩𝐭𝐚 𝐲 𝐚𝐦𝐚 𝐭𝐮 𝐜𝐮𝐞𝐫𝐩𝐨 𝐭𝐚𝐥 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐞𝐬.

Acepta y ama tu cuerpo tal como es, ya seas negro, blanco o de cualquier color. La belleza verdadera reside en la diversidad y en la confianza que tienes en ti mismo. Tu valor no depende del tono de tu piel, sino de la forma en que te tratas a ti mismo y a los demás. Celebra tu individualidad y recuerda que lo más importante es cómo te sientes contigo mismo, no cómo te ven los demás."
"Aceptarte como eres es el primer paso hacia una vida plena y auténtica. Eres único, con fortalezas y cualidades que te hacen especial. No necesitas cambiar para encajar en los estándares de otros; lo que realmente importa es que te sientas cómodo en tu propia piel. Cuando te aceptas tal como eres, irradias confianza y atraes a personas que te valoran por lo que realmente eres. Recuerda, la verdadera belleza y felicidad comienzan con la aceptación de uno mismo.

miércoles, 21 de agosto de 2024

35 Cosas que lamentarás cuando seas viejo

35 Cosas que lamentarás cuando seas viejo 
Tarde o temprano vendrán los tiempos cuando no puedas hacer muchas cosas. Cuando algunas otras se volverán obsoletas o imposibles de realizar. 
Pero siempre habrá que recordar que mientras seas joven, la vida debe adquirir un sentido, un propósito.
 Y para llegar a ello se necesita ser proactivo, para no lamentar cosas que no hiciste o dejaste de hacer. Siempre se puede ser mejor. Aquí una lista de las cosas que probablemente lamentarás cuando seas más grande:

1. No haber viajado cuando tuviste la oportunidad. 
Viajar es cada vez más difícil a medida que envejeces, pues tener una familia de 3 o más personas resulta más complicado que sostenerte a ti solo.
2. No haber aprendido otro lenguaje
Te arrepentirás cuando recuerdes que pasaste más de 4 años aprendiendo inglés en la escuela y no recuerdas nada.
3. Permanecer en una mala relación. Recuerda que “si decides estar en una relación infeliz, has decidido ser infeliz”. Créeme, nadie que haya salido de una mala relación en el pasado, ha volteado sin decir que hubieran deseado salirse antes.
4. Olvidar ponerte bloqueador solar. Arrugas, lunares, cáncer de piel son algunos de los padecimientos que pueden ser evitados si te cuidas.
5. Perderte la oportunidad de ir a conciertos de tus cantantes favoritos.
6. Tener miedo a hacer cosas. Siempre que mires al pasado te dirás: “¿Por qué le tenía tanto miedo a eso?
7. No poner “hacer ejercicio” como una prioridad. Muchísimas personas alcanzarán la plenitud física de su vida acostados en un sillón. Cuando llegues a los 40, 50 y más, lamentarás haberte quedado sin hacer nada en lugar de haberte cuidado un poquito.
8. Dejarte definir por roles de género. No hay nada más triste que escucharte decir: “es que en ese entonces esas cosas no se hacías así”. 
Atrévete a cambiar los paradigmas.
9. No renunciar al trabajo que odias. Ok, entendemos que hay que pagar los recibos, pero si no tienes un plan para mejorar, podrías despertar 40 años después viviendo en un infierno laboral.
10. No haberte esforzado más en la escuela. No es que las calificaciones te hagan más valioso, pero algún día por alguna circunstancia te dirás que habrías deseado poner más atención en clase.
11. No darte cuenta lo guapo/guapa que eres. Muchos de nosotros pasamos mucho tiempo lamentándonos por no ser tan guapos y gastamos fortunas en mejorar algo que no nos parece. En realidad, somos bellos todo el tiempo.
12. Tener miedo de decir “TE AMO”. Cuando seas grande, verás que aunque tu amor no fue correspondido, siempre habrás querido expresar tus sentimientos.
13. No escuchar los consejos de tus padres. Lo sabemos, cuando eres joven no los quieres ni escuchar, pero créenos, cuando crezcas, desearás tan siquiera poder escuchar su voz, más aún un consejo. Y lo mejor es que todo lo que te dijeron era cierto.
14. Darle mucha importancia a lo que la gente piensa de ti. Te lo juro que en 20 años ni te acordarás de lo que aquella gente decía sobre ti y que tanto te importaba.
15. Apoyar el sueño de otras personas por encima de los tuyos. Si, ayudar a otros es bueno, siempre y cuando te des también el tiempo y espacio para brillar por ti mismo/a y realizar tus propios sueños.
16. Guardar rencor o resentimiento por alguien. Eso significa dejar que alguien viva en tu cabeza sin pagar renta. No vale la pena. ¿Cuál es el punto de recordar y recordar el daño que te han hecho? Déjalo ir.
17. No defenderte. La gente grande no deja que nadie les haga algo que no quieren, tu tampoco deberías.
18. No haber hecho una actividad como voluntario. Créeme, ayudar a alguien voluntariamente a hacer su vida más placentera, es algo que jamás lamentarás. Se siente increíble.
19. No cuidar tus dientes. Cepíllate, usa hilo dental, consulta a tu dentista regularmente. Cuando seas grande y te falten 3, 4 o más dientes, habrás deseado cuidarlos más.
20. No preguntarles cosas de la vida a tus abuelos antes de perderlos. Ellos ya han pasado por donde tú vas caminando y son una fuente inmensa de sabiduría. No pierdas la oportunidad de quererlos antes de que se vayan.
21. Trabajar en demasía. Nadie que vaya a morir ha deseado haber trabajado más o haber pasado más tiempo en la oficina. Por el contrario, desearon haber pasado más tiempo con su familia, amigos, pasatiempos.
22. No saber cocinar por lo menos un platillo que te guste. Aprende a cocinar, tú mismo te lo agradecerás.
23. No detenerte para apreciar el momento. Sí, lo sabemos, los jóvenes siempre son muy activos, pero detenerte y admirar a tu alrededor es algo bueno, hazlo.
24. No terminar lo que empiezas.
25. Dejar definirte a ti mismo por expectativas culturales. Nunca dejes que te digan:
 “nosotros no hacemos eso”.
26. No dejar a tus amigos que hagan su propia vida. Las amistades crecen por separado. Cada quien tiene su vida y debe hacer lo que considere mejor para ellos. No dejarlos realizarse es causa de problemas y tristeza. No quieres eso.
27. No jugar más con tus hijos. Cuando seas más grande, verás cómo tu hijo pasó de “Papi porfa vamos a jugar” al “Vete de mi cuarto papá”.
28. No tomar riesgos, especialmente en el amor. Saber que te atreviste a declarar tu amor a alguien, incluso si fue el más grande fiasco de tu vida, será bien visto por ti mismo cuando eres viejo. Aplica para las cosas de la vida cotidiana. Al final lo recordarás con una risa.
29. No darte el tiempo para hacer contactos. Siempre los vas a necesitar, siempre. Así que mejor comienza a hacerlos.
30. Preocuparte demasiado por todo. Si las cosas tienen solución ¿para qué te preocupas?, y si no tienen solución, ¿para qué te preocupas?
31. Hacer más drama del necesario.
 ¿Para qué? Nadie lo necesita.
32. No pasar más tiempo con tus seres queridos. El tiempo que pasamos con las personas que amamos es limitado y pronto se acabará. Hazlo valer y aprovéchalo al máximo.
33. Nunca haber cantado o hablado frente a una audiencia. Sí, es muy difícil, suena descabellado. Pero atreverte te dará un empujón de autoestima increíble. Tú puedes hacerlo, aunque creas lo contrario. Te llevarás una grata sorpresa.
34. No haber hecho el amor más veces con tu pareja. El sexo es el acto supremo de felicidad y éxtasis. Más cuando se hace con la pareja que amas. Desafortunadamente tiene una fecha de expiración. Lamentarás no haberlo hecho más seguido.
35. No haber sido agradecido a tiempo. Es difícil verlo al inicio, pero eventualmente es más claro que cada momento en este mundo, desde el más mundano hasta el más increíble, es un regalo que se nos ha dado y somos increíblemente suertudos de haberlo recibido.